LAS FOTOS

 

COYAIQYE COIHAIQUE COHAIQUE O COMO SE LLAME......

 ¡ A Coyhaique los boletos, mierda ¡ Y para allá nos fuimos. Solo siete los entusiastas.

 Al salir a tomar el furgón que arrendamos comenzaron las sorpresas. Un viento loco y frío peinaba la pampa patagónica, pareciendo que los arboles y yerbas fueran monos de corre caminos, huyendo del coyote.

 El aeropuerto es un peladero en medio de la pampa de colinas empastadas llenas de ganado, donde te borraron

la cordillera ,y te la pusieron al poniente con sus clásicos picachos de nieve, ahora que las puntas no son de cerro son planas como si un martillo gigante le achatara las puntas .

El viaje de bajada a Coyhaique es monótono ,siguiendo el río Simpson solo vacas y ovejas. Perdón: Todos los potreros y en la dirección que mires encuentras los esqueletos de la gran quemazón de los años 30 donde despejaron de bosques para poder pastorear el ganado. Cuentan que la magnitud fue tal,  que la madera que durante varias décadas se quemó o se secó, sería suficiente para construir una casa  para cada familia de todo sud américa.  Por toda la región ves lo mismo. Esqueletos de coyhues plateados por el tiempo y el sol.

Al acercarse al valle de la ciudad, se producen depresiones profundas del terreno formando verdaderas murallas de piedra labrada dando la sensación de estar rodeado de un verdadera muralla china, casi un cañón .

La ciudad de entre 20 a 30 mil habitantes no tiene mayor atractivo arquitectónico, de construcciones bajas forradas de lata por la lluvia . Centro comercial y de servicios; desordenada, bulliciosa, joven y acogedora de muchos pasajeros y turistas.

A la salida del pueblo nos instalamos en unas cabañas a orillas del Simpsón nos dieron un amplio kincho para cocina, comedor, living y baño, luego de una gestión de Martínez nos dieron excelentes habitaciones al frente y luego de la primera cena comenzó la primera putada .Como era de esperar pronto salió a relucir el “ Tonto huevón ,aguevonado.” Del profesor Santa, por su puesto el receptor era Vis vire que chillaba como ardilla pidiendo comprensión a su inexperiencia .

Al otro día fuimos de excursión pesca turística  bajando Puerto Aysen; 60 Km. pavimentados bordeando el Simpsón y deteniéndonos en cada afluente o regato truchero. Parábamos, alabábamos lo precioso del río y desde el puente tirábamos la caña, cinco minutos y fuera, camino abajo .

Luego de cruzar varios ríos y atravesar desfiladeros montañosos  de roca y detenernos en las mil cascadas del camino llagamos al valle de Puerto Aysen .

La sorpresa : el mar; rodeado de montañas llenas de selvática vegetación y coronadas con una ultima franja, plana, de nieve o hielo. La otra, el río no forma puerto, y solo  el remanso que forma al introducirse en el mar da lugar a un seudo puerto de pesca artesanal, que por la marea roja tiene los barcos anclados. En 10 minutos , sin bajarnos recorrimos el puerto y nos mandamos a cambiar al verdadero puerto el de Chacabuco que esta a 15 minutos, rodeado de islas selváticas y canales brumosos pero que te conectan al mundo. Barcos de turistas suecos, que paran para recorrer fascinados este apartado paraíso de canales ríos y agua. Un barco metalero nos informa que la región es productora de zin y oro y otro de pesca nos avisa que el futuro esta en el salmón y la merluza .Como ven tienen de todo, paisajes maravillosos, agua por todas partes, pastizales inmensos, muchos vacunos, corderos, pescados, mariscos, zin, oro y quizás...... Truchas .Todo esto amenizado por los constantes improperios contra el noble chofer Vis viri , que .Para. Para...Sigue. Ala derecha. O sigue, sigue.. y las llamadas furtivas del zorro Vicente que nos siguió a la distancia .

El jueves de mañana recibimos una montaña de información de venta de miles de hectáreas y la visita de un corredor de propiedades, ciego, que ante su insistencia nos llevó a ver entre otros; un campo de 100 he, con borde de lago, (lago Los Palos a 15 Km. de Aysen ) y 6 islas pequeñas y la posibilidad de viajar desde tu campo en yate por el mundo pues tenia salida navegable al mar, todo por 70 guatones.

 La verdad  es que no se compró por tener fundadas dudas sobre los verdaderos deslindes con el fisco desde donde salía una preciosa cascada de dudosa apropiación y donde la tupida vegetación que rodeaba las montañas, coronadas de nieves eternas podríamos solicitarlas para un proyecto turístico y las aguas usarlas para acicultura...bueno no sigamos.. etc Era en realidad muy chico el campo y nuestros dineros ficticios.

El ciego nos amonestó, pero nos prestó a su lazarillo chofer para que el viernes fuéramos de pesca y aprovechara de mostrarnos algunos otros campos. La verdad que nos adentramos por el valle del Simpsón hasta el lago Elizalde al que dejamos atrás, pues nos habían dicho que la pesca era mala en la primera mitad, siguiendo un camino tortuoso por medio de esos cordones cordilleranos llenos de vegetación y vadeando arroyos y ríos llegamos hasta lo que nos pareció: el sitio del río el más lejano y más pintado para probar de pescar. Era la postal imaginaria ideal.  Nos aperamos y distribuimos el río. El primero en sacar fue el Santa, con cucharilla, luego Jaime padre, con gusano y nadie más. Piezas entre regulares y pequeñas , para la sartén. Volvió la lluvia que se hizo más fuerte, mandamos el río a la cresta y seguimos hasta el lago Caro. Tiempo total: tres horas en 56 km.

 Una casa que otra marcaban los campos abiertos a la selva austral, en una playa decenas de miles de troncos plateados, apelotonados por los temporales y vendavales de invierno, como un cementerio de troncos de la gran quemazón .Impacta .

Se terminó el camino y estabamos al borde del lago. Sin bote ni orillas donde tirar cómodo. Una casa de colono, con su camioneta, nos animó a intentar la posibilidad de un bote o alguna esperanza de pesca, eran las 3 de la tarde . Pronto apareció un joven, mientras comíamos, que nos dijo no tener gasolina, pero que a remo y orillando nos llevaría a dar un vuelta cortita, por que más adentro las olas eran peligrosas.

El primero en saltar fue el Santa, Jaime y Vis viri, con el compromiso de que si en una hora no salía nada . ¡Fuera ¡, y si salía también, para ir los otros .Cumplieron, en hora y media volvieron diciendo puteadas contra la pesca y toda la región ,para luego sacar un balde con una 15 truchas de casi un kilo, fário, preciosas .! Picando a las 4 de la tarde con llovizna ¡. Esto había que aprovecharlo y otros tres al bote : Jaime padre, Eloy y yo. Pancho con pena pero con alto espíritu de compañerismo se quedó abajo .El Santa nos dio las recomendaciones de rigor; caimán ojalá con algo de dorado. Y cumplimos; 12 hermosas truchas fário del mismo estilo y condición. Estabamos eufóricos, terminamos de comer y luego de sacarle al joven la promesa que al otro día estaría ahí, volvimos a las cabañas contentos como cucos .

Quisimos despedir a Vis viri Viñuela, pero nos pidieron 12 lucas por persona por asistir a un asado al palo. Los mandamos a la cresta y preferimos el rico arroz con costillas del Santa . Desde luego este fue el viaje del Santa . Al otro día , luego de vaciar la bodega de comidas para llevar a la pesca, fuimos a dejar a Vis viri al avión y raudos volvimos al mismo sitio de pesca . ¡El cabro de mierda no estaba ni pensaba volver ese Sábado ¡. Resignación e impotencia, bajamos hasta el sitio que habíamos comido el día anterior y nos encontramos con una pareja de maduros colonos que habían reanimado el fuego que dejáramos el día anterior y tomaban su mate. Estaban esperando un nieto que había venido a una reunión donde estaba nuestro botero, y ellos lo esperaban con su lancha para volver a su fundo que estaba al fondo del lago y el único camino posible era el agua. Invitamos a los señores de nuestra comida como dicen las reglas de buena convivencia y pronto teníamos un ameno dialogo . Hacía 28 años  que comprara por ocho cientos mil pesos un fundo de 900 he. Lo desmalezó y apotreró, hoy tenía como 600 vacunos y no sabía cuantos corderos porque pasaban naciendo.

Gracias a la gestión de locutín el Sr. Juan se animó a darnos una vuelta por el lugar de pesca y aunque no fue lo mismo que el remero, por que el relenty del motor era muy alto, nos hizo enganchar en las rocas al acercarse demasiado a la orilla, o daba la vuelta  muy rápido al volver ; más de 20 lindas truchas fueron dar al balde. Quedamos comprometidos que cuando volviéramos: le sacaríamos unas truchas de cerca de su fundo que tenían barba de grandes, viejas y mañosas que eran .!Estén seguros que cumpliremos ¡.

 La vuelta fue como esperábamos; con piedra en los bolsos.